Proyecto para Tabacalera-Madrid. Del 25 al 31 de octubre de 2010
En su tercera edición, “Arte es acción”, después de haber intentado habitar un museo y ocupar un teatro, se traslada a una antigua fábrica, en el centro de Madrid. La itinerancia de esta muestra en los últimos años es sintomática de la difícil ocupación de las prácticas artísticas que intenta hacer públicas: son contradictorias con el principio conservacionista de los museos, pero también con el espectacular de los teatros. Quizá una antigua fábrica, aún no sometida a la asepsia ni a la amnesia, pueda constituir un lugar más adecuado.
“Arte es acción” es un proyecto promovido por el Ministerio de Cultura cuyo objetivo es presentar la obra de artistas internacionales que trabajan en el ámbito del arte de acción. La primera edición tuvo lugar en 2008, comisariada por Bartolomé Ferrando: reunió a nueve artistas que presentaron acciones durante tres días en el Museo Reina Sofía de Madrid. La segunda edición tuvo lugar en 2009, comisariada por Marcel.lí Antúnez: se presentaron siete piezas a cargo de nueve artistas durante tres días en el Teatro Valle Inclán de Madrid.
La tercera edición tendrá lugar entre el 25 y el 31 de octubre de 2010 en el edificio Tabacalera en Madrid.
La acción constituyó para muchos artistas a lo largo del siglo XX un medio de romper la clausura de la obra e implicar al espectador en una relación activa, bien por la necesidad de compartir un tiempo y un espacio (en una recuperación de las formas originarias de teatralidad), bien por la necesidad de activar la imaginación en la reconstrucción de la memoria o la potencialidad de la acción a partir de las huellas o los documentos (en una recuperación de las formas originarias de representación plástica). En ambos casos se trata de alejar la práctica artística de la comodidad del producto que se observa, se compra y se almacena para enfatizar la dimensión de experiencia compartida, la construcción colectiva de subjetividad o la generación de discursos de vigencia momentánea.
El reconocimiento del arte de acción como medio autónomo en la década de los setenta produjo un efecto paradójico: en muchos casos, la categorización actuaba en su contra creando nuevos espacios de clausura, que podían facilitar una economía de subsistencia, pero que alejaban a los artistas de la intención subversiva de la que habían partido. A ello se respondió con nuevas borraduras de las categorías, con las que se intentó reinscribir la práctica artística no objetual en un terreno más amplio, con potencialidad tanto en el ámbito de la experimentación subjetiva como en el de la intervención social o política. De entre esas nuevas categorías quizá la de “Live Art” (arte vivo / arte en vivo) resultó la más eficaz en muchos aspectos.
Arte es acción cuando pone en movimiento o en cuestión el modo mismo de organización de la práctica artística y de su exhibición. Y cuando ese cuestionamiento y ese movimiento trascienden los límites de la clausura institucional y posibilitan vías de comunicación y de efectividad en el exterior. En un tiempo se entendió que un medio eficaz de actuar era suprimir el objeto, el producto. Pero cuando ya los museos incluyen en sus salas las huellas de las acciones e incluso aceptan agrietar sus muros para darles cabida, quizá haya que replantear la relación entre acción artística y producción. En una época dominada por el capitalismo performativo, ¿no podría ser útil volver la mirada atrás y estudiar la potencialidad transformadora que acompañaba a la producción industrial?
La Fábrica de Tabacos de Madrid se construyó en 1792. Fue primero Real Fábrica de Aguardientes y Naipes; y desde 1809, de Tabacos y Rapé. Cerró sus puertas en 2000 y desde entonces permanece encallada como un buque fantasma en uno de los extremos del barrio de Lavapiés. En los últimos años la actividad ha vuelto esporádicamente a la Tabacalera en forma de eventos artísticos (Photoespaña, Rencontres…) y actividades autogestionadas.
Nuestra propuesta es poner en funcionamiento por unos días la maquinaria de la Tabacalera, teniendo en cuenta que en una fábrica de tabacos la maquinaria eran las trabajadoras, y que las trabajadoras no sólo actuaban dentro de la fábrica sino también fuera de ella, y que el potencial industrial que los muros encerraban se transformaba en potencial social fuera de ellos. Lo que proponemos es convertir la antigua fábrica durante una semana en un taller de producción artística. Unos trabajarán con el espacio, otros trabajarán con materiales, otros colaborarán con otros artistas o buscarán su lugar de acción en espacios de relación en el entorno. Durante esta semana, los participantes compartirán sus procesos en conversaciones informales, sesiones de visionado y debate, propuestas específicas de trabajo en proceso. El domingo, día de descanso, la fábrica se abrirá a la ciudad y el trabajo realizado durante la semana encontrará también proyección en el barrio.
El arte es acción en cuanto produce experiencia compartida. La acción es arte cuando produce discurso. Este proyecto es una invitación a la producción compartida. A artistas activos en diferentes contextos y medios, para compartir la memoria de un barrio y de un lugar de trabajo, para compartir también el presente de quienes trabajan en Madrid y de quienes habitan las casas de quienes cien años atrás pusieron su cuerpo al servicio de una producción que no les perteneció, pero que no por ello canceló su deseo.